
El pluma blanca
Por: Roberto José Murillo Guzmán
Asignatura: Semillero C@media
Pedro un hombre de 45 años; alto, robusto, de ojos cafés, pelo castaño y muy enamorado de lo que desde muy niño su padre le enseñó, “la afición por la pelea de gallos”, a sus 9 años de edad ya se le veía llegar junto con su padre a estos sitios (galleras), con sus pollos para jugarlos. Trabajaba muy duro ayudando en las actividades que realizaba su padre, y con esto obtener dinero para poder apostar en las peleas de sus animales y los de su padre, todo esto lo llenaba de alegría y euforia, cuando observaba combatir en esa baya sus bien entrenados pollos.
A los 16 años, decide ir a vivir a la ciudad de Cali con uno de sus tíos, a quien también le gustaba esta afición. Un día acompañando a su tío, a uno de estos encuentros, ve que un hombre arroja un gallo mal herido contra una esquina de una jaula, y le dice: ¿Por qué hace eso con el animalito?, El hombre lleno de rabia le dice que había perdido mucho dinero en ese animal, a lo que Pedro responde, señor será que me puedo quedar con ese gallo, el hombre le contesta ¿Quieres este gallo?, Si señor me gustaría quedarme con el animal, bueno llévatelo, le contestó el tipo. Fue así, como decidió sacar su primera camada de pollos con una gallina que su tío le había regalado.
Con el paso de los años fue adquiriendo conocimiento sobre estos animales; aprendió cómo sacar y escoger los huevos, el tiempo para que un gallo estuviera listo para descrestarlo, peluquearlo, y lo más importante como acotejarlo y calzarlo para obtener casi siempre la victoria.
Un día, mientras estaba sentado en una mecedora, ve que una de sus gallinas saco una camada, pero noto algo raro en uno de sus polluelos, uno diferente a los demás, mientras los 6 pollos eran cafecitos y coloraditos, como él los puso para que salieran, encontró que uno era todo negro, con solo una plumita blanca en su cola y los deditos unidos, esto se le hizo extraño, más no le prestó importancia. Con el pasar de los días, los 7 pollitos fueron creciendo, pero todos le pegaban al “plumita blanca”. Como Pedro le puso riéndose una vez, al verlo correr, mientras otro pollo lo correteaba. La primera vez que lo jugo, pensó que este animalito no le iba a servir para nada, puesto que, todos los otros hermanos de dicha camada habían perdido y muerto uno a uno, hasta solo quedar el pluma blanca… pero ¡o sorpresa!, que cuando lo soltaron en menos de los 20 segundos y sin dejar pelear al otro pollo ganó la pelea. Así empezó a jugar, apostar mucho dinero y llevar el animalito a distintas galleras de la ciudad, donde fue cogiendo fama él pluma blanca, porque todas sus peleas las ganaba antes del minuto.
El 16 de diciembre del 2018, unos amigos de Pedro lo invitaron a un gran bazar que se iba a realizar a las afueras de la ciudad, en la gallera de un señor llamado Carlos Pérez; hombre blanco, de ojos verdes, alto, y con una cicatriz en su rostro, producto de una pelea que tuvo cuando era joven, cuando trato de hacer trampa en una pelea de estos animales.
Una semana antes de dicho bazar, entrenó aquellos pollos que iría a llevar a aquel evento, entre ellos su consentido “el pluma blanca”. Llegó el día del bazar, el hombre se alisto desde muy temprano; miro sus mejores jaulas para llevar sus animales. Llegando las 2:00 pm, tomó camino hacia aquel evento. Sus amigos ya lo esperaban y habían apartado lugar para él y sus gallos.
Cuando Pedro llegó al lugar donde se estaba llevando a cabo el bazar, ya se habían realizado 14 peleas. Sus amigos cuando lo ven llegar lo saludan y le brindan de tomar una cerveza, y dicen ¿Trajiste al pluma blanca? Claro que sí responde Pedro, y lo sacó de donde lo traía. Este señor Carlos, quien ya había escuchado de este afamado gallo de Pedro, le arregló unas espuelas, (lo que consistía en que cuando estuvieran peleando el animal de Pedro se afligiera y saliera corriendo por los chuzones de estas).
Carlos le dice a Pedro, seguro de que lo que planeó le resultaría bien, le tengo coteja para ese ¡su consentido y afamado “pluma blanca”!, respondiendo Pedro confiado a aquel desafío, pero mi pollo no lo juego en menos de 20 millones, sin saber la trampa que le tenían para matarle su consentido o eso creía Carlos.
Soltaron los dos pollos y se hicieron las tres patadas iniciales, juez (hombre que está pendiente de la pelea en la valla), grita hay pelea señores, de repente pluma blanca, cae afligido por los chuzonasos de las espuelas del otro animal. Comienza el reloj de arena. Así que solo quedaría un minuto para dar el ganador de este cotejo. Carlos sonriente, pensó entre sí. Ya le gané esto es mío. Pero faltando 50 segundos, pluma blanca logra recuperarse y ponerse de pie, y sin dejar arrimar al otro gallo, lanza una patada mortal, dejando el otro animal chapaleando, dando a su dueño la victoria. Pedro recoge su consentido y observa q le habían hecho trampa. Pero aun así, no le pudieron matar su amado gallo. Le dice a su amado animal. Esta es tu última pelea, ya me has dado mucho, desde hoy te voy a pensionar. Hoy en día, el consentido y amado pluma blanca lo tiene sacando crías y en patio con muchas gallinas.