
El significado de las palabras
Por: Jaider Esteban Barrios Vargas
Asignatura: Fundamentos epistemológicos de la comunicación
“Las palabras tienen un significado distinto dependiendo de la región”. Lo había escuchado de un maestro en una de las inducciones de UNIMINUTO. Aunque hubo algunos ejemplos, me quedé con ciertas dudas, entre estas, ¿por qué ocurría esto? ¿Acaso todos se pusieron de acuerdo para tomar ciertas palabras y darles otro significado? Y aún más importante, ¿habrá un momento en el que el significado original
de una palabra cambie por completo? Digo, si se ha opacado el significado de distintas palabras ¿Qué certeza nos asegura que no haya un cambio mundial, o bueno, en el país, en su significado?.
De pequeño, como cereza del pastel para mi curiosidad, tenía un montón de preguntas. ¿Y cómo no? Si con solo ver mi mano surgían interrogantes. Una de ellas era: ¿Por qué se llama “mano”? Mientras veía la piel, un poco de mis venas y uñas, no encontraba la relación, más específicamente el porqué de que esta extremidad adoptó ese significado, un significado que no parecía tener relación con lo que era ese órgano.
Mi sorpresa fue aún más grande cuando, en busca de respuestas, terminé más perdido cuando me dijeron que debajo de ella se encontraba la “muñeca”. Las muñecas Barbie tenían competencia. Bien, el día de hoy tuve la oportunidad de adentrarme más en este
tema. La semiótica nos propone una forma de explicar este fenómeno que afecta el significado de las palabras, presentándose así el concepto de la mutabilidad y la inmutabilidad. Según Ferdinand de Saussure, la base del lenguaje se compone de dos elementos: el significante (el signo, la palabra) y el significado (la idea o concepto que esa palabra representa). Saussure dice que: “La lengua es el conjunto de los hábitos lingüísticos que permiten a un sujeto comprender y hacerse comprender” (Sausurre, 1911). Respecto a la mención de “hábitos”, se habla de cómo las palabras, o mejor dicho, los signos, deben mantenerse consistentes dentro de un sistema de
comunicación para que todos los miembros de una misma comunidad lingüística puedan entenderse. Por eso se afirma que “Dios es inmutable”, haciendo alusión a que no experimenta cambios.
Por otro lado, en el artículo de (Gorlée, 2006) podemos encontrar la siguiente afirmación “los usuarios del lenguaje como grupo pueden decidir en un momento dado cambiar las normas, y estas «nuevas» normas pueden ser a su vez desechadas por otra subsiguiente decisión” (Short, 1988). Esto haciendo referencia a que vivimos en una sociedad en constante cambio, es entendible que los significados de ciertos términos puedan transformarse. Un buen ejemplo de esto es el concepto de "educación". Antiguamente, se asociaba principalmente con el aprendizaje en un entorno escolar tradicional, con maestros y pupitres. Hoy en día, la educación se entiende de manera más amplia, abarcando formas de aprendizaje en línea, educación autodidacta e incluso experiencias fuera del aula, como programas de intercambio.
Para Charles Peirce, en contraposición a Saussure, “el signo no se define en términos de un emisor y/o interpretador, sino en términos de sus relaciones consigo mismo, con su objeto, con su interpretante” (Peirce, 1931). De esta forma no solo el paso del tiempo afecta o cambia los significados, pero también las interpretaciones personales y los contextos culturales. Un mismo signo o palabra puede tener distintos significados dependiendo de quién lo interprete y dónde se utilice. Peirce profundiza al definir al signo como “algo que en algún respecto o calidad representa algo para alguien. Se dirige a alguien, es decir, crea en la mente de esa persona un signo equivalente, o
quizás un signo más desarrollado" (Peirce, 1931). Mostrándonos que la relación entre el signo y su interpretación es dinámica, flexible. El lenguaje se encuentra en un constante equilibrio entre la estabilidad y el cambio. Siendo que la inmutabilidad de los signos, palabras garantiza que podamos comunicarnos de manera clara, mientras que su mutabilidad nos permite adaptarnos y comunicar nuevas situaciones y realidades.
De esta forma, la flexibilidad de los signos o las palabras es lo que ha permitido que el lenguaje siga siendo una herramienta efectiva de comunicación en un mundo que cambia constantemente. Gorlée complementa esta idea al decir “el significado de un signo no está aislado, sino que se forma dentro de un proceso de comunicación y dentro de un entorno sociocultural específico" (Gorlée, 2006).
Para finalizar, al igual que para la carrera de Comunicación Social y como persona, el libro y el artículo no solo han sido una invitación para conocer sobre la semiótica y el estudio de Peirce, sus pensamientos, trabajos y espíritu, sino también una invitación a visualizar el lenguaje desde otra perspectiva, siendo este un reflejo de nuestra sociedad, un ente vivo que cambia conforme cambiamos, pero que también mantiene variaciones en el uso social y cultural para asegurar que podamos seguir comprendiendo y comunicándonos con los demás.
Bibliografía
Gorlée, D. L. (2006). Biblioteca Virtual MIGUEL DE CERVANTES. Obtenido de Biblioteca Virtual MIGUEL DE CERVANTES: https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/signa-revista-de-la-asociacion-
espanola-de-semiotica--10/html/dcd92f4c-2dc6-11e2-b417-000475f5bda5_26.html
Peirce, C. (1931). BIBLIOTECA VIRTUAL MIGUEL DE CERVANTES. Obtenido de BIBLIOTECA VIRTUAL MIGUEL DE CERVANTES:
Sausurre, F. D. (1911). CURSO DE LINGÜÍSTICA GENERAL. LOSADA.
Short, T. (1988). BIBLIOTECA VIRTUAL MIGUEL DE CERVANTES. Obtenido de https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/signa-revista-de-la-asociacion-espanola-de-semiotica--10/html/dcd92f4c-2dc6-11e2-b417-000475f5bda5_26.html