
Aislamiento: ¿medida de prevención o forma de castigo?
Por: Carlos Andrés Niño García
Asignatura: Gramática
La actual pandemia ha dejado tras su rastro alteraciones en todo tipo de ámbitos de la cotidianidad, cambiando así, el estilo de vida de todas las sociedades; este tipo de alteraciones no han sido excluidas de las cárceles, donde el aislamiento preventivo de las personas privadas de la libertad (PPL) que han sido remitidas a hospitales o que tienen beneficios administrativos tales como permiso de 72 horas, parece haber extremado su sentido de salubridad y parece ser más una forma de castigo.
En el barrio Picaleña de la ciudad de Ibagué está situado el complejo carcelario COIBA-PICALEÑA, donde más de 5.000 presos pagan condenas que varían desde delitos simples hasta delitos de lesa humanidad y sexuales. Allí, al caminar hacia el interior del complejo un aire de paisajes de concreto y rejas empobrece el entorno. Los gritos desde los pabellones de mujeres y hombres son constantes, el olor a orina y excremento se hace preponderante a medida que avanzan los pasos, además se hace insoportable al ingresar a uno de los tantos pabellones de aislamiento de prevención ubicado en el bloque 1 de la cárcel. Un guardián permite el ingreso a los pasillos oscuros y opacos, en los que se encuentran celdas individuales de casi 3 metros cúbicos, los rostros ojerosos y pálidos sucumben de las oscuridades del interior para demostrar sus facciones por causa de la curiosidad.
Las personas que yacen en estas celdas han sido remitidas a hospitales por motivos de urgencias o por seguimiento médico especializado, otros tantos son PPL que ha salido de permiso de 72 de horas y unos pocos son aquellos que van a ser trasladados para sus hogares para ser vigilados en condición de casa por cárcel o que ya cumplieron con la condena impuesta y serán dejados en libertad. Todos ellos se ven en los parámetros de ser acogidos por la medida de aislamiento preventivo y así evitar un contagio masivo al interior del penal o evitar que contagien a alguien al exterior del penal. Sin embargo, y según lo que expresan los internos existen ironías, puesto que, ¿cómo es posible que el cuerpo de custodia que entra y sale del penal constantemente no tenga que someterse a este aislamiento?
Carlos Niño, uno de aquellos presos dice: -es mi tercer aislamiento y el peor de todos. En los últimos tres meses he sido aislado tres veces. El día 22 de diciembre del 2021 y el día 06 de febrero fui remitido a la ciudad de La Dorada por motivo de una valoración oftalmológica que venía solicitando con tutelas y acciones de desacato desde hace un año, y el pasado día 26 de febrero fui llevado a la ciudad de Manizales donde se me realizaron unos exámenes visuales y no sé si sea capaz de volver a salir a finales de marzo puesto que las condiciones de los pabellones de aislamiento son inhumanas y uno se ve obligado a aceptar estas condiciones por la necesidad de la atención médica especializada. Además soy estudiante de educación superior y mis estudios se están viendo gravemente afectados, así que, uno se pregunta qué es menos peor ¿desistir de las valoraciones médicas y dejar que se me siga agravando el problema visual para no perder mis estudios o salir a las valoraciones médicas por mi salud visual y someterme a estas condiciones degradantes y deprimentes que afectan mis estudios?- también afirma que este trato es inhumano y continúa diciendo que: -la poca agua que llega a esta celda es porque hay que gritarle a los demás que cierren la ducha y el grifo para que llegue a esta celda, y lo mismo sucede en cada una de las demás, a esto sumemosle que el agua sólo fluye dos veces al día y por un lapso de tiempo de 40 minutos. Aquí a duras penas entra un enfermero día de por medio, la comida llega incompleta y no hay a quien hacer reclamo porque ni siquiera el guardián está pendiente. La comunicación está totalmente abolida y la preocupación de la familia aumenta cada día que pasa y uno no llama. No hay entretenimiento o siquiera luz para leer y a esto agreguemos que ni siquiera le tienen en cuentan a uno la rebaja de pena, es decir que, en 15 días donde obtengo cerca de 6.5 días menos de condena estando en el pabellón de convivencia y en la realización de actividades como estudio, trabajo o enseñanza, estando aquí no me conceden rebaja pena y esto afecta directamente mi derecho constitucional de la libertad y uno se pregunta ¿acaso es la peor de todas las faltas acceder a la salud? Al parecer sí-.
Humberto Varón quien sale de permiso cada dos meses relata que un día antes de salir de permiso es llevado junto con el resto de PPL que gozan del permiso al bloque 7 donde son divididos en grupos de 6 personas por celda, allí dejan sus cosas y salen al día siguiente de permiso, pasan tres días en casa y al regresar permanecen aislados 15 días allí mismo. Dice: -En estos 15 días no puedo rebajar pena y eso sí que es una falla, porque donde estuviera saliendo de permiso cada mes permanecería aislado 6 meses al año y por ende solo rebajaría pena la mitad de lo que normalmente rebajo y se va alejando mi libertad poco a poco, pero todo sea por ver a mi madre la cual ya está viejita y requiere de mi presencia, es por ella y por mis hijos que soporto están condiciones tan complicadas donde no podemos siquiera llamar-.
Un abismo inmenso se levanta entre el aislamiento preventivo de las personas que gozan de la libertad y el aislamiento preventivo de las personas privadas de la libertad que viven estas experiencias como sucesos que merecen ser extirpados de la memoria por su crueldad y degradación. Mientras la sociedad desconoce la realidad que viven los presos por causa de esta pandemia, en la que las visitas familiares e íntimas fueron totalmente restringidas hace ya más de un año y hasta hace un mes están siendo retomadas.
Es claro que la actual pandemia cambió la realidad hasta donde la conocíamos y sus consecuencias llegaron hasta los más rendidos rincones de la sociedad y mientras la inmunización no llegue las personas privadas de la libertad tendrán que seguir sufriendo el castigo del aislamiento preventivo dentro del penal.