
Auto infidelidad, una de las secuelas de la era tecnológica
Escrito por: Eliza Morales Rendón, estudiante de comunicación social.
Las personas buscan afanadamente un ideal que es formado a base de una cultura o una formación implícita en una sociedad determinada.
En el mundo de hoy con la globalización, la identidad se pierde muy fácilmente por el acceso a información multicultural, por medio de las redes sociales y en general al avance de la tecnología en los medios de comunicación. Al carecer de una identidad clara y definida, las personas se vuelven más propensas a ser infieles hacia ellas mismas, es decir, a no seguir lo que realmente quieren o anhelan, por el contrario, persiguen ideales de un mundo avanzado tecnológicamente, pero con retraso en valores morales, no siguen lo que ellos realmente quieren sino lo que le impone la sociedad posmoderna.
Según Freud la personalidad se desarrolla en tres niveles: El ello (que son los instintos o emociones básicas), el súper yo (que son las leyes morales que hace que los seres humanos se acomoden a una sociedad determinada) y el yo (es mediador entre los dos y quien decide cómo proceder). A pesar de existir estos tres sistemas, siempre se debe tener un equilibrio mental para no caer en frustraciones, no siempre se puede seguir los impulsos o emociones porque afectaría a la persona y a quienes lo rodea, pero tampoco se debe seguir únicamente las reglas establecidas o impuestas por el medio, porque se sentiría cohibido de hacer lo que realmente quisiera hacer o estaría en un mundo de sometimiento todo el tiempo, y precisamente es lo que se observa en la actualidad.
Gran parte de las personas viven sólo lo que impone la comunidad, con esto se corre el riesgo de no satisfacer las emociones o sentimientos; lo que realmente se quiere es abandonado por lo que quiere la sociedad.
Lastimosamente en la actualidad a medida que avanza la tecnología, las personas dejan de razonar por sí mismas y empiezan a depender sólo de lo que para el mundo es lo correcto o lo que está a la moda. Abandonan los sueños por alcanzar un prestigio o dinero que les de estatus en una sociedad. Muchos jóvenes escogen una carrera universitaria no porque realmente les agrade o vean en ella la mejor opción de aportar a la comunidad por las cualidades que son afines a ella, sino todo lo contrario, la mayoría la escoge porque ven en esa profesión la mejor forma de conseguir dinero, o en otros casos, porque se deja influenciar de la familia o los amigos.
Lo anterior genera muchas consecuencias, una de ellas por ejemplo es como la tasa de suicidio en Ibagué va en aumento en la juventud, porque lastimosamente ya desde pequeños se les está presionando a realizar algo que no quieren o no están de acuerdo, además la falta de acompañamiento, porque solo se observa a un niño casi las 24 horas con un aparato tecnológico, pero no compartiendo con la familia como debería ser.
Hoy en día algunas personas son esclavas de un mundo globalizado que no tiene claro los ideales, lo que quieren en la vida y tampoco como lo quieren. No son honestos con ellos mismos, de esta manera van fortaleciendo por inercia la disonancia cognitiva, es decir, el hacer algo que se sabe que no es lo debido, o que no es lo que realmente quieren, pero aun así lo hacen sólo porque de alguna manera deja un placer momentáneo. Como los fumadores que aun cuando saben que lo que hacen es nocivo para la salud, aun así lo hacen porque encontraron en eso una forma de satisfacerse.
Por todo lo anterior, es importante trabajar en nosotros mismos, identificar qué es lo que queremos y no dejar que la era tecnológica opaque la personalidad de cada uno.